PARTE I
Unos 200 empresarios chinos se han concentrado en la sede del Departamento de Interior, en Barcelona, para protestar contra la redada policial que llevó a la clausura de más de 70 centros de trabajo clandestinos y en la que se detuvieron a 77 propietarios. Los motivos fueron las condiciones de explotación en las que trabajaban los empleados, en locales angostos, mal iluminados y con escasa ventilación, hacinados y en condiciones de insalubridad.
El motivo de la protesta es que los 450 chinos que trabajaban en esos talleres se han quedado en la calle, sin trabajo. Defienden estas condiciones de trabajo comparando con que en China serían peores, y cobrarían unos 50€ mensuales, no como aquí. Los empresarios temen que la imagen del sector quede dañada, con la imagen de explotadores que una vez más sale a la luz.
Es completamente mezquino y tergiversado comparar el salario de ese trabajador en China con el que gana aquí. Evidentemente, el nivel de vida y el coste de vida son muy diferentes en ambos países. Si yo voy a trabajar a Alemania también ganaré más que en España, pero porque en Alemania la vida es más cara. Con un salario de apenas 600€ mensuales difícilmente pueden intentar defender los empresarios chinos como algo digno y justo (en España).
Si quieren venir a España a montar un negocio, una empresa, y ofrecer puestos de trabajo, deben respetar unos derechos sufridamente conseguidos, y que por desgracia están cada vez más pisoteados en todo el mundo. Es difícil luchar por una justicia y una seguridad en los puestos de trabajo, cualquier empresario (Chino o de donde sea) debe respetar esos derechos, aunque en su país (China) no se respeten. En España existen unas leyes que garantizan un trabajo digno que en China no existen, si vienen aquí deberán respetarlas y ofrecer un trabajo en condiciones, la explotación aquí no tiene lugar -aunque para ellos sea lo habitual en China-.
No vamos a importar la explotación y las condiciones de trabajo chinas a España, no podemos retroceder en esa dirección en un campo por el que tanto se ha luchado. Pronto se sumarían los empresarios españoles al carro de la explotación de ser así, y conseguiríamos que las condiciones de trabajo españolas se equiparara a las de China, y no al revés. Debemos exportar esos valores, ese respeto y esa justicia (aunque España no sea tampoco el no va más en ese sentido). Un chino en España tiene derecho a trabajar en las mismas condiciones que un español en España, nadie debe ser explotado por ser chino o español.
Continúa en Parte II: Empresarios chinos protestan contra la operación policial en Mataró



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