Visto en menéame:
“La joven mexicana de 17 años, con varios meses de embarazo, sufrió insolación al trabajar 10 horas consecutivas hasta que capataces de la empresa Farmington, en el suburbio de Lodi, al sur de Sacramento, le otorgaron un descanso de 10 minutos para tomar agua. ‘Pero el agua estaba a 10 minutos caminando’, dijo el novio de la víctima, Florentino Bautista.”
La noticia completa la podéis leer aquí: http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=364534
Supongo que cuando hablamos de las manos invisibles del mercado, este podría ser un triste ejemplo. Un par de manos, tan sólo un par de brazos para recoger la uva.
Desde aquí quisiera emitir un profundo y sentido reconocimiento a todxs lxs trabajadorxs que a diario pierden su vida en sus puestos de trabajo, bien sea por condiciones de inseguridad, precariedad laboral, explotación o esclavitud directamente. Las causas pueden ser variadas, el culpable solo uno.







