En julio de 2001, el Comité Olímpico Internacional (COI) eligió a Pekín (Běijīng) como sede de los Juegos Olímpicos de agosto de 2008. Una decisión que, según diferentes puntos de vista, está en conflicto con los valores del olimpismo:
“El objetivo del Olimpismo es poner siempre el deporte al servicio del desarrollo armónico del hombre, con el fin de favorecer el establecimiento de una sociedad pacífica y comprometida con el mantenimiento de la dignidad humana” “El Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en [...] el respeto por los principios éticos fundamentales universales”Principios fundamentales del Olimpismo
Los motivos para considerar desacertada la elección de China como país anfitrión de los próximos JJOO son varios. Pueden ser agrupados en dos amplios campos, que en realidad tienen como base el mismo problema. Por un lado, por todos es conocido que China es uno de los países donde los Derechos Humanos (DDHH) son más ignorados, violados y pisoteados del mundo. Motivado por esta situación, y a raíz del acontecimiento olímpico, miles de ciudadanos y ciudadanas chinas están siendo brutalmente explotados para llevar a cabo la producción de todos los artículos bajo licencia Olímpica (bolsos, gorras, papelería, ropa …), y por supuesto, bajo la presión de que todo debe estar a tiempo.


